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La curiosidad mato al gato... ¿O a Corcho? (Nathan Nightroad)
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La curiosidad mato al gato... ¿O a Corcho? (Nathan Nightroad)
Era un día como cualquier otro, no, es mentira, ya que en un abrir y cerrar de ojos pase de vivir en un pent house en New York a tener que vivir en una adorable y pintoresca casita de esas de los suburbios que son todas iguales, con las mismas ventanas, la misma forma y el mismo color, mas adelante la pintaría de algún color como... no se: ¿naranja, morado, y verde? En fin la mudanza era realmente lenta, los hombres trabajaban 1 hora y descansaban 3, eran incompetentes, llegue a mi nueva casa en la mañana y cuando los hombres se fueron empece a explorar. La casa era de dos pisos, demasiado grande para una sola persona y su gato, por supuesto mi gato Corcho se venia a vivir conmigo, el me seguía a todas partes, era un gato hermoso y tierno, era mi mejor amigo. Juntos recorrimos la casa. Lo primero que vimos fue la sala, algunos muebles ya estaban ahí, Corcho lo celebro rasguñando los sillones y algunos cojines, la cocina estaba vacía no había nada para comer, suspire al darme cuenta de eso, mis progenitores pueden ser conocidos como personajes importantes en la vida social de New York, pero a lo que se refiere a "ser padres" eran un verdadero desastre, ¡mas que un desastre, no entiendo como el servicio social les permitió tenerme!, son los peores progenitores que pude haber tenido, bueno dejando eso de lado, tenia que comer, logre encontrar unas latas de atún en una de las cajas, por su parte, Corcho era una gato feliz, y yo me comí lo que encontré, una vez saciada nuestra hambre seguimos recorriendo el lugar, vaciamos algunas cajas en las que a ratos jugábamos a que era un barco hundiéndose, y el celofán junto con la espuma era el agua, también jugamos carreras, Corcho siempre me ganaba, debo admitir, los deportes no eran mi fuerte, aunque... ¿tengo algún fuerte?, bueno, si lo tenia algún día lo encontraría, después de jugar un rato subimos al segundo piso, ya era tarde para entonces, pero una cuerdita llamo nuestra atención, ¡ TENÍAMOS UN ÁTICO!, jale la cuerda y una escalera empezó a bajar, me acorde de todas las historias de terror que sabia, muchas hablaban de los áticos, me emocionaba tener uno, por desgracia estaba vació, empolvado y lleno de arañitas, esperaba encontrar cajas con las cosas del inquilino anterior, sin embargo, todo estaba vació.
Corcho se lleno de polvo y telarañas, le parecía gracioso rodar por todo el lugar, debo admitir, era tentador, y... ¿por que no? me uní a el rodando y limpiando con mi cabello el polvo de ese lugar. Tuve que bañarme después de eso, y a regañadientes, Corcho también tomo su baño, poco a poco fue obscureciendo, la electricidad aun no llegaba, así que saque unas velas, que por fortuna teníamos, si no hubiera incendiado algunas cajas. Finalmente nos decidimos por ver las habitaciones, tenia 3, mi cama ya estaba en la habitación principal, pero no tenia colchón ni cobijas, recordé que había visto algunas en una caja, pero el clima era bueno y estaba tibio, no tenia la necesidad de usar cobijas, las otras dos habitaciones estaban vacías, no había ni cajas, ni cosas, ni muebles, sinceramente no se que are con esas habitaciones. Corcho dormiría conmigo, ¿acaso Isabela esperaba que heredara su gen lujurioso y llenara la nueva casa de tipos y mi vida estuviera llena de vicios y muriera por una sobre dosis?, se nota que jamas me conoció, eso solo me hacia sentirme sola, pero hasta ahí, no era una de esas chicas a las cuales les das un poco de libertad y salen embarazadas, yo tenia mejores cosas que hacer, no pensaba destruir mi vida por una "moda".
los adolescentes de ahora eran tan idiotas, solo pensando en su físico y haciendo competencias de "a ver quien es el mas patán" " a ver quien se acuesta con mas personas" cosas por el estilo, era un verdadero alivio librarme de ese entorno, aunque extrañaría pasear por el Central Park , también la biblioteca. Bueno muchas cosas, encendí algunas velas, las coloque en el baño que quedaba dentro de mi cuarto y unas pocas cerca de la ventana, era espectacular como se veían estrellas en ese cielo, nunca había visto tantas. Era simplemente hermoso. mire mi cama y luego a Corcho, el cual me maulló, tenia una fuerte conexión con el, al final dormimos los dos juntos en una caja grande, enredados en las cobijas, solos, en esa enorme casa, a la que creía, que por fin llamaría hogar.
A la mañana siguiente nos despertó el ruido de mi estomago, no había comido nada mas que atún en todo el día de ayer, bajamos y nos encontramos con un sobre, en el me explicaba isabela, que a cambio de nunca regresar, no mencionar mi encuentro con su dermatologo al cual llamaba "James" me mantendría en esa casa, todo pagado, mas una mensualidad para comer, ropa y entretenimiento. También decía que había contratado a una persona para que fuera una vez por semana a limpiar, ella le pagaría y vendría los miércoles a partir de la próxima semana. Al final de la carta ponía: Se que nunca nos entendimos, pero creo que con esto ambas estemos bien. Te deseo lo mejor. Isabela Roswell.
Tenia razón en eso, yo era mas feliz aquí que en New York, y ella podría librarse de la carga que era, me encogí de hombro y examine el sobre, tenia un gran fajo de billetes, al parecer esa era la mensualidad del mes. Lo mire e hice cálculos, podría gastar al menos 200 diarios. Pero lo único que Corcho y yo deseábamos en ese momento, era un pizza, la cual a lo mucho, costaría 25 dlls. Llame desde mi celular y la pizza llego, desayunamos y la mudanza empezó a desempacar mas cosas, no quería estar otro día encerrada por ahí, era muy aburrido solo estar sentada con Corcho, mientras lo hombres trabajaban, así que le hice señas a Corcho y salimos por primera vez de la casa, mire a todas partes, era un bonito lugar, muy tranquilo muy calmado, aunque me molestaba un poco que todo fuera igual, mire mi casa, tenia un bonito jardín, siempre había querido un jardín, llenarlo de flores, de arboles, comer lo que los arboles pudieran darme, como manzanas o naranjas, tal vez esta era una buena oportunidad para hacerlo, también había patio trasero, estaba ideando mis nuevos planes, cuando algo llamo mi atención, una casa, una casa no era igual a las demás, la casa de alado, tenia una enorme reja, se veía algo... rara.
Junto con Corcho di saltos hasta llegar a la puerta, ¿Por que ponían una reja? ¿Este lugar no es tan seguro como parece? Mire lo mas lejos que pude, un muchacho, parecía estar leyendo o escribiendo, tal vez dibujando, no tuve tiempo de verlo bien por que al parecer Corcho también lo vio, y como buen gato curioso fue a decirle "hola".
- ¡Hey! ¡Corcho!
Intente pasar la reja, pero solo mi pierna y un brazo pasaron, al parecer ya no era la niña pequeña con cuerpo de fideo que podía atravesar cualquier reja... Mire nuevamente al muchacho, el y Corcho se veían igual, ambos viendo al otro, se veía la curiosidad en sus rostros, por un momento pensé, que si Corcho fuera humano, se parecería a ese muchacho. Fue entonces cuando pareció darse cuenta de mi parecencia y levanto la vista, nunca olvidare ese momento, el momento en el que vi por primera vez esos ojos, los cuales penetraron en mi alma e hicieron que algo despertara. Sus ojos... parecían dulces de mora azul.
Corcho se lleno de polvo y telarañas, le parecía gracioso rodar por todo el lugar, debo admitir, era tentador, y... ¿por que no? me uní a el rodando y limpiando con mi cabello el polvo de ese lugar. Tuve que bañarme después de eso, y a regañadientes, Corcho también tomo su baño, poco a poco fue obscureciendo, la electricidad aun no llegaba, así que saque unas velas, que por fortuna teníamos, si no hubiera incendiado algunas cajas. Finalmente nos decidimos por ver las habitaciones, tenia 3, mi cama ya estaba en la habitación principal, pero no tenia colchón ni cobijas, recordé que había visto algunas en una caja, pero el clima era bueno y estaba tibio, no tenia la necesidad de usar cobijas, las otras dos habitaciones estaban vacías, no había ni cajas, ni cosas, ni muebles, sinceramente no se que are con esas habitaciones. Corcho dormiría conmigo, ¿acaso Isabela esperaba que heredara su gen lujurioso y llenara la nueva casa de tipos y mi vida estuviera llena de vicios y muriera por una sobre dosis?, se nota que jamas me conoció, eso solo me hacia sentirme sola, pero hasta ahí, no era una de esas chicas a las cuales les das un poco de libertad y salen embarazadas, yo tenia mejores cosas que hacer, no pensaba destruir mi vida por una "moda".
los adolescentes de ahora eran tan idiotas, solo pensando en su físico y haciendo competencias de "a ver quien es el mas patán" " a ver quien se acuesta con mas personas" cosas por el estilo, era un verdadero alivio librarme de ese entorno, aunque extrañaría pasear por el Central Park , también la biblioteca. Bueno muchas cosas, encendí algunas velas, las coloque en el baño que quedaba dentro de mi cuarto y unas pocas cerca de la ventana, era espectacular como se veían estrellas en ese cielo, nunca había visto tantas. Era simplemente hermoso. mire mi cama y luego a Corcho, el cual me maulló, tenia una fuerte conexión con el, al final dormimos los dos juntos en una caja grande, enredados en las cobijas, solos, en esa enorme casa, a la que creía, que por fin llamaría hogar.
A la mañana siguiente nos despertó el ruido de mi estomago, no había comido nada mas que atún en todo el día de ayer, bajamos y nos encontramos con un sobre, en el me explicaba isabela, que a cambio de nunca regresar, no mencionar mi encuentro con su dermatologo al cual llamaba "James" me mantendría en esa casa, todo pagado, mas una mensualidad para comer, ropa y entretenimiento. También decía que había contratado a una persona para que fuera una vez por semana a limpiar, ella le pagaría y vendría los miércoles a partir de la próxima semana. Al final de la carta ponía: Se que nunca nos entendimos, pero creo que con esto ambas estemos bien. Te deseo lo mejor. Isabela Roswell.
Tenia razón en eso, yo era mas feliz aquí que en New York, y ella podría librarse de la carga que era, me encogí de hombro y examine el sobre, tenia un gran fajo de billetes, al parecer esa era la mensualidad del mes. Lo mire e hice cálculos, podría gastar al menos 200 diarios. Pero lo único que Corcho y yo deseábamos en ese momento, era un pizza, la cual a lo mucho, costaría 25 dlls. Llame desde mi celular y la pizza llego, desayunamos y la mudanza empezó a desempacar mas cosas, no quería estar otro día encerrada por ahí, era muy aburrido solo estar sentada con Corcho, mientras lo hombres trabajaban, así que le hice señas a Corcho y salimos por primera vez de la casa, mire a todas partes, era un bonito lugar, muy tranquilo muy calmado, aunque me molestaba un poco que todo fuera igual, mire mi casa, tenia un bonito jardín, siempre había querido un jardín, llenarlo de flores, de arboles, comer lo que los arboles pudieran darme, como manzanas o naranjas, tal vez esta era una buena oportunidad para hacerlo, también había patio trasero, estaba ideando mis nuevos planes, cuando algo llamo mi atención, una casa, una casa no era igual a las demás, la casa de alado, tenia una enorme reja, se veía algo... rara.
Junto con Corcho di saltos hasta llegar a la puerta, ¿Por que ponían una reja? ¿Este lugar no es tan seguro como parece? Mire lo mas lejos que pude, un muchacho, parecía estar leyendo o escribiendo, tal vez dibujando, no tuve tiempo de verlo bien por que al parecer Corcho también lo vio, y como buen gato curioso fue a decirle "hola".
- ¡Hey! ¡Corcho!
Intente pasar la reja, pero solo mi pierna y un brazo pasaron, al parecer ya no era la niña pequeña con cuerpo de fideo que podía atravesar cualquier reja... Mire nuevamente al muchacho, el y Corcho se veían igual, ambos viendo al otro, se veía la curiosidad en sus rostros, por un momento pensé, que si Corcho fuera humano, se parecería a ese muchacho. Fue entonces cuando pareció darse cuenta de mi parecencia y levanto la vista, nunca olvidare ese momento, el momento en el que vi por primera vez esos ojos, los cuales penetraron en mi alma e hicieron que algo despertara. Sus ojos... parecían dulces de mora azul.
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